Lucha de Gigantes…
En un mundo descomunal, siento mi fragilidad.
No se que fue primero, si el asombro o el encanto, pero nunca el vacío ni la ausencia.
Te percibí y supe que eras yo y todos lo demás.
Nada pudo ser igual: la vida reclamando vida, la mente reclamando mente, el corazón reclamando corazón, pero algo mucho más que nosotros dos.
El sentido se recobra y se toca el horizonte: no es un asunto de grandes miras sino de manos quietas, de universos paralelos y de ilusiones sin perder, sin arrebatos.
El aquí y ahora, pero también el antes y el después: ya no más ignonimia, no más consciencia sin memoria y sin afán.
El menor es el mayor, los pocos son los muchos: la verdad está ahí abajo, en lo bajito, en la justa mitad de la existencia.
Ojos que miran hacia arriba siempre. Corazón que palpita a ras del suelo. Voz que truena hacia el centro de todo: No más indiferencia, nunca más la soberbia y la arrogancia.
El jilguero canta y la jaula tiembla. La libertad del cautivo y del olvido es decreto por derecho propio y por democracia social!
Gilberto: para ti donde te encuentres, gracias.
Escrito en General | Comentarios (0)La Palabra…
En el principio la Palabra era, y en el final también. Oh manantial de vida y de muerte, que florece la flor y la marchita.
Oh caballo en tropel que empujas y arrastras, que elevas y aplastas. Oh buena aliada y peor enemiga, que odias y amas, que entierras y salvas.
Cuando aprenderé a liberarte, y cuando a retenerte. Eres mi don y mi castigo, mi altar y mi abismo.
Eres mi cómplice y detractora, eres mi dicha y tormento, tú curas y hieres, tú golpeas y abrazas.
De la abundancia y de la miseria del corazón habla la boca. Por tí seré declarado justo y por tí condenado.
Oh amo del silencio y esclavo de la palabra, levántate y anda.
Escrito en General | Comentarios (0)CC: El Mensajero…
El encierro es el peor de los castigos. Nada más duro que perder la libertad. En el encierro, se tejen lastimosamente sueños que quizá nunca se cumplan.
Ahi, en las catacumbas, un rayo de luz hace la diferencia entre la vida y la muerte.
“A la reja, se le solicita en la reja!” era el grito a lo lejos que rompía la espesura de la tristeza en la celda. Decenas de improvisados mensajeros se encargaban de aclarar lo que se creía haber escuchado: era el llamado.
“No es el chícharo, es otro wey” informaba la larga red de relevos informantes, no era el llamado a la libertad, sino a alguna diligencia.
Y la tristeza reinvadía el espacio y el tiempo.
Y tras la diligencia, el encierro.
Bajo de estatura, piel blanca, bigote abundante, el chícharo no era un preso más. Estaba condenado a cadena perpetua, pero a veces ni lo parecía. Su vida giraba entre la reja y las celdas, siguiendo al pie de la letra los deseos del comandante.
Parecía un verdadero chicharito de acá para allá, siempre sonriente, siempre cumpliendo su cometido.
Pero su misión era a la vez su tormento: De vez en vez se le oía gritar a grito abierto, a los de la reja, que por piedad lo dejaran salir y su llanto desgarraba el corazón de hasta el mas duro criminal.
Y un día el chícharo apareció en persona, en la oscura celda, y entregó su tan esperado mensaje: “a la reja, se le solicita en la reja, felicidades!”.
Y enfilado hacia el ansiado camino, al volver la vista atrás, las lágrimas brotaron al ver el rostro abatido y desesperanzado de quien se sabía ajeno a su entrega, el de Miguel “el chícharo” García: el Mensajero de la Libertad.
Escrito en General | Comentarios (1)Nuevo Amanecer…
Hoy es Domingo de Resurrección y es un buen día para renacer.
Hace más de dos mil años la muerte hizo lo suyo en el gógota un viernes y dos días después la vida resurgió con toda su belleza y esplendor un domingo como éste.
Yoshua, Jesús, el cristo, permitió que el dolor se apoderara de su ser, de su cuerpo y de su alma, para mostrarle al mundo la fuerza infinita que reside en nosotros.
El gran cordero de sacrificio, fué inmolado para la liberación de la cautivos, de las ataduras del pasado, del viejo ser, limpiándolo con el más sublime perdón: el que surge del más inmenso dolor, fijado en su propia cruz.
He aquí el hombre, ecce homo, quien escoge para sí mismo su tormento y escoge también su salvación.
Son las mismas voces que piden crucifixión, las que piden perdón por no saber lo que se hace.
Las mismas que claman clemencia y que sea removido el cáliz del dolor y la amargura de días y noches en vela.
Son las mismas que lo niegan tres veces y le piden al gallo que cante.
Son las mismas voces que le piden al sanador que se sane a si mismo para sanar lo demás.
Son las mismas que enjugan las lágrimas, el sudor y la sangre, las que le atraviesan el costado.
Las mismas que lamentan haber abandonado al creador y que lloran su abandono.
Son las mismas que cometen la máxima atrocidad posible: asesinar sin piedad al hijo del hombre.
Y luego la muerte, y luego el temblor, y luego el desastre, y luego el estruendo, y el crujir de dientes y luego el silencio.
Y luego el sepulcro.
Y luego la vida.
Desde el dolor de mi propia cruz hoy imploro: Perdón por no saber lo que hago ni lo que he hecho, por asesinar a mi cristo, por negarlo tres veces, por azotarlo sin piedad, por coronarlo de espinas, por destrozar sus pies y sus manos, por enjugar sus lágrimas y atravesarlo con mi lanza de muerte.
Y desde mi sepulcro, invoco hoy mi resurrección.
Escrito en General | Comentarios (5)Q.’. H.’. Pablo…
Querido Hermano Pablo García:
Mi estimado brother, antes que nada deseo que te la hayas pasando de peluche en compañía de los tuyos y de los no tan tuyos, dondequiera que te encuentres, festejando a todo lo que dá otro de tus “cumplemenos”, pues faltaba más, faltaba menos, pero pues dos siglos no se cumplen todos los días, picarón.
Acá la raza anduvo indecisa entre si irse a las pirámides a agarrar energía, irse a la playita aprovechando el puentesote, o de plano festejársela a tu salud, salud!. Seguir leyendo… »
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