No son muchas las cosas que se le pueden agradecer al gobierno de Vicente Fox. La más significativa para mí: el poder haber cumplido mi desahuciado sueño de salir de mi México alguna vez en mi vida. No es que Vicente me haya financiado el boleto de avión ni mucho menos, hizo algo más importante para mí y para muchísimos mexicanos: eliminó la obligatoriedad de contar con la cartilla liberada del servicio militar nacional para poder tramitar el pasaporte.
Manuel era su nombre y era un joven normal. Moreno, pelo chino, alto, atlético y sonrisa a flor de labios. Buen conversador y mejor interlocutor. Era boxeador amateur y era todo un deportista: no fumaba ni bebía, se entrenaba diariamente y era muy disciplinado.
Leí hace poco un buen artículo de Oscar de la Borbolla titulado "Las edades del filósofo". No pude dejar de sentirme aludido, pues de filósofo y loco todos tenemos un poco. Puntualmente el autor habla de cómo nuestra actitud hacia la filosofía va cambiando insufriblemente con los años.
Desde mis juventudes metafísicas, siempre he creído que los astros influyen en la vida de todos nosotros. No hablo de astrología, sino de astrofísica; no de los signos zodiacales, sino de las galaxias, estrellas y sistemas solares.
Recientemente, la Diputada local Sandra Lara, presentó una iniciativa para reformar el Art. 25 de la Constitución Política del Estado de Sinaloa, buscando reducir el requisito para ser diputado local de tener 21 años cumplidos al día de la elección, a 18 años que según el Art. 34 Constitucional Federal es la edad a partir de la cual nos convertimos oficialmente en ciudadanos de la República.